• Finalizado
    FINAL
    2015-09-12
    Argentina 71
    Venezuela 76
  • Finalizado
    BRONCE
    2015-09-12
    Mexico 86
    Canada 87
  • Finalizado
    SEMIFINAL
    2015-09-11
    Argentina 78
    Mexico 70
  • Finalizado
    SEMIFINAL
    2015-09-11
    Canada 78
    Venezuela 79
  • Finalizado
    Ronda 2
    2015-09-09
    Mexico 95
    Argentina 83
  • Finalizado
    Ronda 2
    2015-09-09
    Uruguay 69
    Puerto Rico 80
  • Finalizado
    Ronda 2
    2015-09-09
    Dominicana 103
    Canada 120
  • Finalizado
    Ronda 2
    2015-09-09
    Panama 62
    Venezuela 75
  • Finalizado
    Ronda 2
    2015-09-08
    Mexico 73
    Canada 94
  • Finalizado
    Ronda 2
    2015-09-08
    Panama 71
    Puerto Rico 78
  • Finalizado
    Ronda 2
    2015-09-08
    Venezuela 75
    Uruguay 77
  • Finalizado
    Ronda 2
    2015-09-08
    Argentina 92
    Dominicana 84

El Especialista: la falta de jugadores de formacion en la Lega Italiana

Marco Sodini, nuestro experto, nos trae una reflexion profunda sobre la relacion entre jugadores de formacion local y las leyes del mercado.
La evolución del profesionalismo, la creciente globalización, el cambio de las normativas que regulan las fórmulas de los campeonatos europeos ha llevado indiscutiblemente a algunas consecuencias relativas al juego, el modo de construir los equipos y el desarrollo de los jugadores formados en los diferentes países.

En 1995 en Italia cada equipo tenía sólo dos jugadores extranjeros. En el 2010, en la Virtus Bologna que entrenaba, los foráneos en el equipo eran 8 sobre 12 (por ejemplo Brett Blizzard, italiano de pasaporte, era americano de nacimiento y de formación basquetbolística). En solo 15 años la relación numérica entre jugadores italianos y extranjeros en una plantilla se ha invertido.

Además de esto, la difusión de los servicios de scouting y la presencia de internet en la globalización del juego y la enseñanza han cambiado profundamente la manera en la construcción y gestión de equipos. Vamos a analizar algunos aspectos del cambio.

La historia del campeonato italiano ha sido una historia hecha de grandes ciclos. En los años '50, Olimpia Milano gana ocho titulos en 10 años, la gran Ignis Varese gana 5 en 6 temporadas a finales de los '60, en los años '80 Milano vence nuevamente 4 titulos sobre 6 y la Virtus Bologna, tres al hilo al inicio de los '90. La última racha ganadora ha sido aquella de Siena con siete titulos en fila desde los años 2006 al 2013, no obstante Siena merece un discurso aparte.

El motivo de las victorias repetidas era muy a menudo el mantenimiento de la estructura de equipo. Siete, ocho, nueve jugadores permanecían con el equipo en el mismo club por muchas temporadas. Tenían una forma de crecer y mejorar y ayudaban a los nuevos jugadores a entrar en un sistema de juego ya consolidado. Los mismos entrenadores tenían la posibilidad de construir su propio modelo de baloncesto, permitiendo al grupo consolidarse. En tal modo también, el jugador joven tenía el tiempo de insertarse, incrementando su propio bagaje técnico ya de por sí envuelto en un contexto de alto nivel.

La oportunidad de jugar, si el empeño y la calidad del trabajo eran constantes, se evidenciaba. En este período en el basket europeo la connotación nacional estaba bien definida. Era decididamente reconocible (y diferenciable) un jugador de escuela italiana de uno de la escuela eslava o de la rusa, por ejemplo.

El mercado global, y la gran cantidad de jugadores provenientes de experiencias formativas y culturales diferentes, ha impuesto de hecho a los entrenadores la necesidad de predisponer un sistema de juego, lo más simplificado y efectivo posible en brevísimo tiempo. Además, la evolución del mercado también ha producido de hecho, cambios repentinos en las plantillas, ajustes sobre la marcha, y los clubes rara vez tienen la paciencia para esperar a consolidar un grupo de trabajo. De la misma forma, los jugadores tienen menos paciencia para permanecer y trabajar en un mismo lugar desde hace varios años, ya que tienden a ir en busca de situaciones técnicas o económicas que les hagan dar un salto cualitativo lo más rápido posible.

Una consecuencia de esto fue la despersonalización de la forma europea de juego. Todas las naciones tienen una tendencia a unificar su modelo de juego y por lo tanto, la distinción que previamente era clara entre jugadores de diferentes nacionalidades se ha perdido. Una segunda consecuencia fue la menor formación de jugadores autóctonos: no hay paciencia para el desarrollo de los jóvenes, y la posterior disminución del jugador de nivel internacional producido en el territorio. Un problema importante con respecto a esta cuestión también está relacionada con la formación de jóvenes jugadores.

La necesidad de privilegiar el resultado del equipo al desarrollo del equipo, a través de la mejora de la plantilla, y el conocimiento del deber cumplir con la demanda continua de resultados a corto plazo, a menudo se les da la opción de ignorar los elementos de desarrollo personal necesarios para la formación de un joven en beneficio de aquellos aspectos del juego que podrían ser inmediatamente utilizables por el grupo en términos de resultados inmediatos.

Si en los jugadores de nivel muy muy alto (Gallinari, Belinelli, Da Tome, Bargnani, Gentile, Aradori, etc.) las dificultades han sido relativas por su inmediata productividad por sus respectivos equipos, para los jugadores de discreto nivel, esta situación les está llevando a un desarrollo más lento de sus propias potencialidades con la consecuente caída del nivel técnico medio de los jugadores.

Si bien la Federazione Italiana Pallacanestro, está tratando de afrontar este déficit con un programa de alta calificación insertado de manera radical en el territorio e implementando (haciendo énfasis) en todas las fases de edad y en todas las categorías desde las más jóvenes, proyectos de desarrollo de altísimo nivel, con la conducción confiada a técnicos de altísima calidad (Andrea Capobianco por ejemplo), también es cierto que incluso con un aumento en los resultados de los equipos nacionales juveniles a nivel internacional, no hay un aumento correspondiente en la utilización de los jugadores italianos jóvenes a nivel club.

Un ejemplo notable es la victoria en el Campeonato de Europa Sub-20 en 2013 y la baja utilización de esos mismos jugadores en la liga italiana, mientras que en otros países, ya a los 16-17 años de edad los chicos son protagonistas de sus propios campeonatos de alto nivel.

En conclusión, el momento histórico y la elección de la globalización del baloncesto ha dado lugar a diferentes consecuencias, como en todas las cosas, algunas positivas y otras menos positivas. Si la producción de jugadores es considerada un bien a cultivar en un momento basquetbolistico, mi opinión es que, además de un esfuerzo por ofrecer una formación técnica de muy buen nivel, ésta debe ser luego un canal que abra oportunidades de expresión para los jugadores jóvenes, porque sin confrontamiento a alto nivel hasta un cierto límite, la mejora no puede manifestarse, y sin oportunidades no hay mejora.
Marco Sodini (marcosodini@mac.com)

Lecturas: 408 - 2014-11-08