• Finalizado
    FINAL
    2015-09-12
    Argentina 71
    Venezuela 76
  • Finalizado
    BRONCE
    2015-09-12
    Mexico 86
    Canada 87
  • Finalizado
    SEMIFINAL
    2015-09-11
    Argentina 78
    Mexico 70
  • Finalizado
    SEMIFINAL
    2015-09-11
    Canada 78
    Venezuela 79
  • Finalizado
    Ronda 2
    2015-09-09
    Mexico 95
    Argentina 83
  • Finalizado
    Ronda 2
    2015-09-09
    Uruguay 69
    Puerto Rico 80
  • Finalizado
    Ronda 2
    2015-09-09
    Dominicana 103
    Canada 120
  • Finalizado
    Ronda 2
    2015-09-09
    Panama 62
    Venezuela 75
  • Finalizado
    Ronda 2
    2015-09-08
    Mexico 73
    Canada 94
  • Finalizado
    Ronda 2
    2015-09-08
    Panama 71
    Puerto Rico 78
  • Finalizado
    Ronda 2
    2015-09-08
    Venezuela 75
    Uruguay 77
  • Finalizado
    Ronda 2
    2015-09-08
    Argentina 92
    Dominicana 84
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Estadisticas no visibles


Cuando analizamos partidos de baloncesto, lo podemos hacer de manera cuantitativa o cualitativa. Para ello separamos, es decir tamizamos, aquellos aspectos tangibles de aquellos intangibles. Las estadísticas propiamente dichas, de todo aquello no computable con números pero que también será necesario contemplar después: la única forma de analizar cualitativamente cada partido es observar detenidamente una y otra vez el vídeo posterior. No hay otra opción.

Pero vamos a centrar nuestra atención por un momento en las estadísticas. Nosotros sabemos cuáles son cada uno de los apartados o secciones, no hace falta volver a mencionarlos nuevamente.

Hagamos una división interna de estas mismas. La combinación de diferentes números nos indican capacidad ofensiva o defensiva, pero también nos indican claramente cuáles son los factores de construcción o de destrucción de juego.

Para saber a ciencia cierta qué combinaciones son las que reflejan información concreta sobre el rendimiento de un jugador o de un equipo, es necesario discriminar primero las estadísticas consideradas ciento por ciento visibles de aquellas que no lo son.

Los puntos, los tiros de campo convertidos, los tiros libres convertidos e intentados y las faltas personales cometidas son consideradas variables de entrada ciento por ciento visibles, por cuanto a que la situación en las que se asignan no deja lugar a ningún tipo de especulación. Los puntos y las faltas personales cometidas necesariamente se reflejan en el marcador, y hay una única forma de asignar tiros libres intentados, que es cuando el jugador los ejecuta desde la línea. Son las llamadas estadísticas básicas, las cuales años atrás (previo al punto de inflexión de cada liga) era lo único que se computaban.

En el grupo de lo no 100% visible se encuentran todos los demás apartados: las asistencias, las recuperaciones, las pérdidas, los tapones a favor y en contra, las faltas recibidas (cuando el que la recibió no va a la línea de tiros libres), y los rebotes tanto ofensivos como defensivos, es decir, todo aquello que es sujeto a controversia. Hay determinadas situaciones de juego en las cuales nosotros los estadígrafos asignamos más de una estadística a un determinado jugador en una situación concreta.

Por ejemplo: el jugador A atacante tira a canasta. Hay claro e incuestionable ánimo de tiro (el jugador se escuadra, es decir, arma sus brazos en acción de tiro con su cuerpo totalmente de frente al aro), y la pelota sale por encima de la línea de sus hombros en clara parábola, por lo menos en su mitad ascendente. Antes de que ésta llegue a su ápice, el jugador D defensor en esfuerzo de salto atrapa la pelota con ambas manos. Debatimos aquí si el jugador A es acreditado con un tiro de campo intentado y además una pérdida de balón, y si el jugador D le corresponde un rebote, además una recuperación, o incluso además un tapón. Estos criterios varían según si aplicamos parámetros NBA, FIBA o NCAA.

La NBA, una máquina de generar estadísticas

A diferencia del juego FIBA o incluso del juego NCAA, donde el principal valor es el juego de equipo, en la NBA se juega por y para las individualidades. La razón es muy sencilla. Las franquicias NBA mueven muchísimo dinero, con presupuestos siderales, y los jugadores son contratados por unas cifras cada año rozando lo estratosférico. Y los dueños de los equipos exigen por lógica que sus inversiones rindan, es decir, que produzcan números. Es lisa y llanamente un negocio.

En la NBA es regla de oro que cuando un jugador externo se encuentra "wide open" y recibe el balón, automáticamente tire. El jugador estrella debe sí o sí producir, y cuantos más tiros de campo haga, mejor. Hasta hace no muchos años atrás estaba prohibida la defensa en zona, y es porque en una defensa hombre a hombre hay más espacios, y por tanto más propensión a que se produzcan situaciones de 1 contra 1 (visto desde el otro lado, está altamente demostrado en la FIBA que la zona es, además de sinónimo de defensa colectiva, factor de destrucción del juego rival). En la NBA y en la NCAA, no se puede atrapar el balón cuando se encuentra en el plano cilíndrico por sobre el aro, cosa de que se produzcan más puntos o rebotes.

Hay situaciones concretas de juego en las que se asignan rebotes o asistencias que no son tales en el ámbito FIBA. Dicho de otro modo, la NBA genera, siempre que sea posible, un cúmulo de estadísticas no visibles toda vez que la situación en particular así lo amerite. Por ejemplo, el jugador A atacante tira al aro. Erra, y el jugador B atacante (un compañero de equipo) atrapa el rebote ofensivo y encesta. No voy a hacer referencia a lo que realmente debería computarse en estos casos, sino a los hechos, es decir, a lo que es, a lo que lamentablemente debemos trabajar cuando actuamos bajo uno u otro paradigma. En la FIBA, A es acreditado sólo con un tiro de campo errado, mientras que en la NBA A tiene el tiro de campo errado más una asistencia (por el sólo hecho de ser A el autor de la última trayectoria completa del balón entre dos jugadores de un mismo equipo no interrumpida por jugadores del equipo contrario).

Situaciones como esta provocan que anormalmente el ratio de asistencias por recuperación sea mucho mayor en la NBA que en la FIBA. En líneas generales un jugador externo FIBA promedia 2,5 asistencias por robo, y en teoría en la NBA debería ser de 3 a 1, dado que 48 min / 40 min = 1,2 ... y 2,5 x 1,2 = 3. Pues no: en la NBA se dan históricamente unas medias de 4,5 asistencias por robo en la suma de las tres posiciones externas, que aumentan escandalosamente a 6,5-7 a 1 cuando tratamos sólamente a los "point-guards".


Matias Barmat (@worldhoopstats)

Lecturas: 970 - 2012-12-28